Desde niño me consideré una persona muy visual. Me gustaban los libros llenos de dibujos y portadas llamativas. Además, aprendí a dibujar y a expresar ideas con dibujos. Aprendí a expresar "más de 1000 palabras" de golpe con una imagen. Todavía al día de hoy, siendo ingeniero electrónico, sigo expresando ideas de trabajo con diagramas. Pero me di cuenta que la expresión visual limita la precisión con las que comunico algunas de mis ideas . Al igual que con las palabras, el dibujo de diagramas implica el uso de un lenguaje. Por ejemplo, en ingeniería electrónica utilizamos un conjunto estándar de símbolos para dibujar un tipo de diagramas que llamamos esquemático de circuito (o simplemente esquemático dado suficiente contexto). Por ejemplo, este enlace te lleva a la descarga del esquemático de la tarjeta Beaglebone Black (una pequeña computadora utilizada frecuentemente para automatización industrial). Ábrelo. A no ser que tu profesión o hobbies estén relacionados con ing...
Suelo sentirme muy conocedor de las matemáticas. Sobre todo cuando apenas han pasado un par de minutos después de ver al profesor hacer el ejemplo en el pizarrón, al tutor de YouTube explicar el ejercicio, o luego de leer el ejemplo que el amable autor del libro puso para ilustrar el concepto. Pero la magia se acaba apenas llego a la sección de ejercicios y tengo mi primer enfrentamiento con uno de ellos. Me doy cuenta de que acabo de caer una vez más en la trampa de Dunning-Kruger [1]. Esta falsa sensación de competencia nos pasa todos. Para lidiar con ella, el primer paso es reconocerla. Porque así entonces nos hacemos capaces de cuestionarnos: ¿realmente entendí?; y de ponernos a prueba nosotros mismos. En el estudio, en el trabajo, y en todos lados; uno puede combatir el efecto de Dunning-Kruger. Después de mi bloqueo ante mi ejercicio de matemáticas, tendré que repasar: algo olvidé, algo ignoré, algo hice mal ¿qué fue?. Y regresaré luego al ejercicio con mejores armas para resolve...
Hacer amigos cuando somos adultos es más difícil que cuando somos jóvenes ¿porqué? Según la psicóloga Marisa G. Franco (REF2) sucede que en la vida adulta no encontramos tan comúnmente dos ingredientes que cultivan las amistades con facilidad cuando somos jóvenes: interacciones continuas no planeadas, y vulnerabilidad compartida. "Los sociólogos han identificado que los ingredientes necesarios para que hacer amigos orgánicamente son: interacciones contínueas no planeadas, y vulnerabilidad compartida." - Marisa G. Franco (psicóloga y profesora de la Universidad de Meryland) - REF2. Cuando somos jóvenes, nos reunimos con nuestros futuros amigos en la escuela. No necesitamos planear nuestros encuentros con ellos porque sucede de forma regular y por obligación. Al mismo tiempo, la mayoría de ellos estaban atravesando los mismos retos que nosotros: pasar ese examen, hablarle a esa persona que le gusta, ganar un campeonato de deportes, terminar un proyecto de ciencias, etcétera. No...
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